Caro y Andreas Robens en la playa de Ses Palmeres entrenando y anunciando un futuro campeonato en el Ballermann.

Grandes planes en el Ballermann: los Robens anuncian eventos en la playa y campeonato de fitness

Grandes planes en el Ballermann: los Robens anuncian eventos en la playa y campeonato de fitness

Caro y Andreas Robens comienzan el año en Ses Palmeres con tranquilidad familiar, mucho entrenamiento y planes ambiciosos: se prepara un campeonato de playa en el Ballermann.

Grandes planes en el Ballermann: los Robens anuncian eventos en la playa y campeonato de fitness

Entre ensalada de patata y mancuernas: así arrancan Caro y Andreas el nuevo año

Estas Navidades Caro y Andreas Robens las pasaron sin aspavientos en Mallorca: tranquilos en su casa de Ses Palmeres, cerca de Llucmajor, con salchichas, ensalada de patata y los ruidos cotidianos de una cocina familiar: el chisporroteo en la sartén, los ladridos pícaros de los perros y el lejano tañido de una iglesia del pueblo. La escena encaja: no muy glamurosa, pero real.

En sus canales de redes sociales también mostraron aquello que sus seguidores esperan: Andreas en la habitual forma física y Caro enmarcada por paisajes mallorquines. Ese tipo de imágenes ya forman parte del ritmo anual de la pareja: trabajo sobre el cuerpo y la marca, junto con momentos privados en la isla.

Para 2026 tienen una línea clara: entrenar con más intensidad, comer más sano y dedicar más tiempo a la familia. En la lista figura un proyecto público destinado a mover a la gente en la playa: un campeonato de fitness en la playa, pensado como una serie de eventos centrados en fuerza, resistencia y comunidad. La idea suena a un intento soleado de combinar deporte con el ambiente del Ballermann, pero con mancuernas en lugar de solo cajas de música.

El Iron Gym, que los Robens inauguraron en 2011, sigue siendo la central de sus planes. Allí entrenan de forma habitual tanto locales como residentes; la variedad de usuarios va desde jóvenes hasta personas mayores: los visitantes de mayor edad están cerca de los 80, y los más jóvenes tienen apenas doce años. Andreas suele describir la atmósfera como «sin tonterías, pero con trabajo duro de verdad»: literalmente, las mancuernas chocan, los entrenadores dan indicaciones y el sudor forma parte del paquete. Precisamente esa disciplina quieren llevar ahora con más fuerza a la playa.

¿Por qué puede ser bueno para Mallorca? Los eventos que animan a la gente a salir al aire libre prolongan la temporada y generan ingresos para los pequeños negocios: bares, locales de playa, proveedores de fitness y alquileres se benefician cuando en meses más tranquilos hay actividades programadas; un ejemplo reciente es el final de temporada en la Playa de Palma. Además, un enfoque en la actividad física diaria ayuda a alejar un poco la imagen de la isla del estereotipo de las fiestas de playa: Mallorca como un lugar donde a la gente le gusta estar al aire libre, hacer deporte y fomentar la comunidad.

Para los vecinos de Ses Palmeres esto significa: no un espectáculo repentino de famosas, sino más bien más grupos de entrenamiento en el paseo, grupos de corredores a primera hora y calentamientos ocasionales al sonido de las olas. Quien corra por la Playa de Palma por la mañana ya no solo escuchará gaviotas, sino quizá pronto también mancuernas y gritos de motivación: otra clase de banda sonora mallorquina.

Los Robens también comparten su rutina diaria: entrenamiento de fuerza cinco o seis veces por semana complementado con cardio, y comidas más conscientes tras las fiestas. La cocina casera clásica sigue siendo parte de los momentos familiares; en la visita a los padres hubo rollos de carne y albóndigas, un trozo de hogar que no desaparece solo porque aumente la carga de entrenamiento. ¿Y los animales? Los cinco perros y gatos seguramente seguirán teniendo su sitio en el patio.

Para quienes quieran un año más en forma, el nuevo proyecto es una invitación: no se trata de dietas brillantes, sino de entrenar en grupo al aire libre. Los pasos prácticos para principiantes son sencillos: empezar con tres sesiones por semana, trabajar con el propio peso corporal, añadir carreras cortas por la playa y buscar clases en grupo; estudios locales como el Iron Gym suelen ofrecer cursos aptos también para novatos.

En suma, queda una imagen positiva: una pareja que vive su rutina, utiliza la isla como lugar de entrenamiento y forja planes que pueden atraer tanto a fans como a residentes. Quien ahora pasee por el paseo marítimo quizá vea primero las nubes sobre Palma y el sol asomando entre ellas, y en unos meses quizá una pequeña multitud entrenando junta para ponerse en forma. Así es Mallorca en su mejor versión: viva, un poco ruidosa y con espacio para nuevas ideas.

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