Vista del aeródromo Son Bonet con hangares, pistas y avionetas, actual centro de escuelas y bomberos.

Son Bonet: el primer aeropuerto de Mallorca — hoy centro de formación, base de bomberos y proyecto de futuro

Son Bonet: el primer aeropuerto de Mallorca — hoy centro de formación, base de bomberos y proyecto de futuro

Son Bonet, en Marratxí, fue el primer aeropuerto de Mallorca; sirvió como base militar, trajo en los años 50 a los primeros turistas en chárter y hoy es un centro para escuelas de vuelo, la lucha contra incendios forestales y proyectos de restauración. Nuevas inversiones y un planeado museo de aviación podrían devolver vida al aeródromo.

Son Bonet: el pequeño pero histórico aeródromo de Mallorca

Cuando por la mañana se camina por el Camí de Son Bonet en dirección a los hangares, lo primero que se oye es el clic de un tren de aterrizaje y el zumbido grave de un motor de pistón. Una Cessna se dispone a aterrizar, un instructor da instrucciones breves y en la entrada los vecinos se detienen un momento para saludar. Así se muestra hoy el aeródromo: vivo, con raíces locales y, sin embargo, muy lejos del bullicio del gran aeropuerto de Son Sant Joan y de las obras en el aeropuerto de Palma.

El aeródromo, inaugurado en 1920 como el primer aeropuerto de la isla, tiene una larga historia; Aeródromo de Son Bonet (Wikipedia). A finales de los años 30 Son Bonet se usó con fines militares, antes de que en las décadas siguientes aumentara el tráfico civil y el turismo. En los años 50 y 60 este lugar fue la puerta de entrada para muchos visitantes, a menudo en aviones de hélice y con equipaje transportado en carros rudimentarios hasta la terminal. En 1960 Son Sant Joan sucedió como gran aeropuerto de tráfico; Son Bonet sin embargo se mantuvo y fue transformándose, en un contexto en el que también han surgido debates sobre instalaciones militares como el búnker de municiones en Son Sant Joan.

Hoy: escuelas de vuelo, bomberos y proyectos artesanales tradicionales

En el recinto compacto de alrededor de 115 hectáreas, que fácilmente pueden imaginarse como unas 114 campos de fútbol, se han instalado hoy cerca de una docena de escuelas privadas de vuelo, escuelas de helicóptero y talleres de servicio. Además está el puesto central para la lucha contra incendios forestales en Mallorca y las islas vecinas, un respaldo logístico especialmente importante en los calurosos veranos; como ejemplo de inversión en emergencias en la isla está la nueva estación de bomberos en Manacor.

Un hangar forma parte de un sorprendente proyecto cultural: bajo el nombre «Mestre d’Aixa» se restauran allí embarcaciones tradicionales mallorquinas. Es un buen ejemplo de cómo un terreno aeronáutico puede ofrecer espacio para otras artesanía y para la identidad local.

Modernizaciones, seguridad y fotovoltaica

En los últimos años se han invertido fondos en sistemas de protección contra incendios, nueva tecnología de vigilancia a lo largo del perímetro y adaptaciones en el plan de emergencias. Entre las medidas previstas para los próximos meses figuran la renovación de conducciones de agua, el cambio de los motores de las puertas de acceso y la mejora del equipamiento de los bomberos.

A largo plazo, según las planificaciones, hay inversiones previstas para los próximos cinco años: para el periodo 2027-2031 el plan DORA-III contempla alrededor de 7,9 millones de euros. Con ello se pretende renovar y ampliar las áreas de plataforma, modernizar accesos y adaptar las oficinas de operaciones. También se está preparando la posibilidad de implementar partes de la infraestructura de control de ENAIRE.

Una idea especialmente ambiciosa es la instalación de una planta fotovoltaica: ya en 2021 se habló de un proyecto de 19,4 MW. Este tipo de iniciativas requieren tiempo: permisos, evaluaciones medioambientales y ponderaciones exigen paciencia. Si se lleva a cabo, Son Bonet sería un ejemplo local de cómo los pequeños aeródromos pueden contribuir a la descarbonización con energía solar propia.

Entre la memoria y el futuro museo de aviación

En la percepción pública Son Bonet es hoy en día un lugar de referencia para pilotos aficionados y aficionados a la aviación. El recinto cuenta capítulos importantes de la historia insular: desde los primeros vuelos chárter que trajeron turistas alemanes en los años 50 hasta el uso militar en los años 30. Está además previsto un museo de aviación que podría visibilizar esa historia; la documentación correspondiente está lista, pero aún no hay una fecha de apertura concreta.

Qué significa esto para Mallorca

En el terreno esto se traduce en puestos de trabajo en las escuelas de vuelo y los servicios, un potente puesto de apoyo contra incendios forestales para la isla, un uso cultural a través de la restauración de barcos y la oportunidad de energía sostenible. Para Marratxí y los barrios colindantes podría crearse una oferta atractiva para visitantes: jornadas de puertas abiertas, pequeñas exposiciones o asociaciones educativas con colegios de Palma y alrededores.

Un pequeño deseo cotidiano: visitas guiadas regulares los sábados soleados, en las que antes del ruido de los pequeños motores se toma una taza de café con leche y se escuchan historias de los antiguos vuelos chárter. Formatos así conectan la técnica con el vecindario y hacen palpable la historia.

Perspectiva

Son Bonet sigue siendo un lugar de aprendizaje y conservación. Con modernizaciones concretas, la posible planta fotovoltaica y un museo de aviación, el aeródromo podría convertirse en un punto de encuentro silencioso y sostenible para la técnica, la cultura y la seguridad. Para Mallorca eso no sería solo nostalgia, sino una aportación práctica en formación, prevención de catástrofes y compromiso local.

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