Torre de Soufflé-Pancakes esponjosos servidos en un plato en un café de Santa Catalina, Palma

Soufflé-Pancakes conquistan Santa Catalina: el nuevo éxito del desayuno en Palma

Esponjosos, temblorosos y dignos de foto: en Santa Catalina, pequeños cafés boutique ahora sirven Soufflé-Pancakes. Un placer para los que duermen hasta tarde y los amantes del café — ideal para pasear por el mercado.

Soufflé-Pancakes conquistan Santa Catalina

El sábado por la mañana, cuando los barcos de pesca aún mecen en la bahía y los vendedores del mercado de Santa Catalina ordenan sus cajas de aceitunas, como se refleja en Sábado en Palma: un paseo entre el calor del horno y el brillo del azúcar, de repente surge un nuevo aroma en las estrechas calles: mantequilla, vainilla y la felicidad recién hecha. En varios pequeños cafés alrededor del Mercado, los Soufflé-Pancakes se han consolidado como el favorito del desayuno. Nadie pasa de largo; la gente se detiene, saca el móvil y espera a que la delicada torre en el plato muestre su pequeño y fotogénico temblor.

¿Qué los hace tan especiales?

En pocas palabras: aire y tiempo. Los ingredientes son familiares —harina, huevos, leche—, pero la técnica difiere fundamentalmente de los panqueques normales. La clara se bate a punto de nieve y se incorpora con cuidado a la masa; luego la mezcla se coloca en la sartén con una manga pastelera. A baja temperatura y tapados, cada bocado esponjoso se cocina lentamente hasta tener un interior casi parecido a un pudín, rodeado por una fina costra ligeramente dorada. El resultado es ligero, dulce y nunca pegajoso: al primer bocado parece que te sentaras sobre una nube de azúcar.

La textura es la verdadera protagonista: altos y suaves montículos que se ceden al cortarlos pero no se deshacen. Clásicamente se añaden azúcar glas, frutas del bosque frescas y una cucharada de nata. En Mallorca nos gusta incorporar toques locales como higos de la región, crema de almendra o unas gotas de miel; un ejemplo del oficio local es Thomas’ Bakeshop: Pan artesanal con corazón en Santa Catalina. Van bien con un espresso intenso o un cremoso matcha-latte, según quieras despertarte o seguir soñando.

¿Dónde y cuándo probarlos mejor?

Los Soufflé-Pancakes ya se encuentran en varios cafés boutique alrededor del casco antiguo de Palma, pero Santa Catalina es el epicentro. Pequeños locales con solo unas mesas ofrecen variantes con jarabe de pistacho, caramelo o higos frescos —todo a menudo casero. Si buscas una experiencia más tranquila, conviene ir entre semana sobre las 9:30. Los fines de semana se forman colas rápidamente y la fama de las mesas recorre la zona en un suspiro.

El rango de precios en los pequeños cafés suele ser moderado; no tienes que gastar mucho para permitirte este pequeño lujo. Es importante saber: no es un plato para quienes van con prisa. La preparación requiere tiempo —y eso también forma parte del encanto. Quien venga a pie desde el mercado puede combinar el momento del pancake con un espresso para llevar y luego seguir recorriendo los puestos; otros visitantes prefieren descubrir panaderías como la que cuenta Quedarse en vez de volver: cómo Anett mantiene unida la Playa de Palma con su Panadería del Sol.

Por qué el hype tiene sentido — y qué aporta a la escena

La tendencia ha hecho un viaje internacional: comenzó en Japón y, a través de los vídeos cortos en redes sociales, llegó a Corea del Sur y Estados Unidos. En Mallorca complementa perfectamente la cultura de los cafés existente: a los turistas les encanta lo visual, y a los locales les gusta la meticulosidad artesanal. Y, seamos sinceros, una foto de una pila de tortitas esponjosas suma likes. Pero no es todo: los pequeños cafés reciben atención, incluso con reconocimientos como Guía Repsol reconoce los Soletes navideños de Mallorca, panaderos y baristas pueden mostrar su oficio, y la pausa de la mañana vuelve a celebrarse en lugar de ser reemplazada por comida rápida.

A veces una tendencia es justo lo que un barrio necesita: una razón para madrugar, reunirse con amigos y tomarse la rutina con más calma. En las calles de Santa Catalina no solo se oye el tintinear de las tazas, sino también el murmullo de personas que comparten un descubrimiento común —y eso se siente muy bien en una ciudad como Palma.

En resumen: los Soufflé-Pancakes no son una carrera, sino una pequeña alegría para los que disfrutan. Tómate tu tiempo, siéntate, pide un matcha-latte o un café bien cargado y deja que el pancake hable por sí mismo. Después, un espresso o un paseo por el mercado encajan a la perfección —y quizá te lleves unos higos a casa.

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