
Thomas’ Bakeshop: Pan artesanal con corazón en Santa Catalina
En pleno Santa Catalina, Thomas Grasberger hornea panes de masa madre que saben a oficio y paciencia. Una pequeña tienda con un gran impacto en la cultura gastronómica de Palma.
Una pequeña joya de panadería entre el bullicio del mercado y la brisa marina
Cuando por la mañana las motos pasan junto al Mercat de Santa Catalina, en el barrio donde se multiplican los desayunos, y el aroma del café recién hecho se mezcla con la sal de la bahía, Thomas’ Bakeshop abre su puerta. La tienda en la Calle de Annibal 24 no es un experimento hipster ruidoso, sino un rincón cálido y algo crujiente, donde las barras de madera, el tintinear de las tazas y el suave susurro de las bolsas de papel forman parte del ambiente. Para quienes siguen la escena matutina del barrio, puede interesar el artículo sobre Soufflé-Pancakes conquistan Santa Catalina.
Del maestro pastelero vienés al aficionado mallorquín de la masa madre
Thomas Grasberger tiene sus raíces en Viena, donde entre otras cosas aprendió en una tradicional pastelería de la corte. El viaje le llevó con su mujer Michelle por Estados Unidos, Vietnam, Dubái, Egipto y Singapur, para acabar, al final, quedándose aquí. «El sol fue un argumento que no se puede ignorar», dice Thomas con una sonrisa. De una primera pequeña panadería en Can Pastilla pasó a una tienda en Santa Catalina y más tarde a una producción en una antigua cervecería cerca de Santa Maria. Un camino que demuestra: el buen pan necesita paciencia, espacio y un poco de atmósfera isleña.
Masa madre, fermentación larga y harinas ecológicas
Lo que sale del horno aquí se distingue claramente de los productos de supermercado, tanto al oído como al gusto. Thomas deja fermentar sus masas hasta 24 horas o más —«eso le da tiempo al pan para respirar», explica—. Las harinas proceden de España, Alemania y Francia, todas con certificación ecológica. El resultado son cortezas que crujen con satisfacción al abrirse y una miga interior que se mantiene jugosa. Para entender mejor la tradición de la fermentación prolongada conviene consultar qué es la masa madre.
Quien compra aquí encuentra hogazas clásicas, baguettes rústicas, panes integrales y también variantes especiales: panes sin gluten, bollería dulce sin azúcares añadidos y delicados croissants, carrot cake y brownies que prescinden de montones de nata. «Queremos ser honestos», dice Thomas. No más tartas recargadas, no decoraciones excesivas — solo buen oficio.
Más que pan: un punto de encuentro en el barrio
El Bakeshop forma parte del ritual matutino de muchos vecinos. Clientes habituales hacen pedidos regularmente, navegantes compran panes para sus salidas de fin de semana y también restaurantes y yates figuran entre los compradores. Detrás del mostrador siempre hay tiempo para una palabra, un consejo sobre cómo recalentar el pan y, a veces, una breve charla sobre el tiempo —en Mallorca, un suave Tramuntana suele indicar si la masa madre fermentará rápido o despacio.
La atmósfera es familiar: Michelle se ocupa del servicio y los pedidos en la tienda, Thomas de los hornos y las recetas. La producción en la antigua cervecería de Santa Maria permite aumentar cantidades sin perder la precisión artesanal. Una situación que beneficia tanto a los visitantes de la isla como al personal.
Por qué esto importa en Mallorca
Pequeñas empresas como esta refuerzan la identidad culinaria de la isla. Llevan productos de calidad a los barrios, crean empleo y hacen la isla un poco más sostenible —gracias a ingredientes ecológicos, mayor durabilidad por una fermentación correcta y menos desperdicio de envases. Para los turistas son una experiencia auténtica: comprar pan aquí no es un consumo rápido, sino un pequeño momento de pausa; en ese sentido, es fácil encontrar relatos de fines de semana y ferias locales, como el artículo sobre Sábado en Palma: un paseo entre el calor del horno y el brillo del azúcar, que recogen ese ambiente.
Mirando al futuro: ideas que saben bien
Thomas no solo piensa en panes, sino en transmitir: talleres para los vecinos, colaboraciones con restaurantes locales y una red con otros panaderos de la isla son propuestas posibles. Más intercambio sobre variedades locales de cereal y acciones conjuntas en mercados podrían hacer la isla aún más diversa —un pequeño milagro panadero en expansión.
Si tienes curiosidad: la pequeña tienda en Santa Catalina abre temprano entre semana. Lo mejor es acercarse, empujar la puerta y respirar profundamente el aroma. Dirección: Calle de Annibal 24, Palma. Contacto por correo electrónico: thomas@thomasbakeshop.com o por teléfono al (+34) 678 649 699.
Tanto si buscas un trozo de rutina como un pan especial para invitados —Thomas’ Bakeshop es una de esas direcciones en Mallorca donde el oficio todavía se nota. Y se oye, si prestas atención: el leve crujido de una corteza, un «gracias» satisfecho y ese pequeño momento antes del primer bocado.
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