Tren histórico rojo 'Rote Blitz' del Tren de Sóller en la estación de Palma listo para salir.

El «Rayo Rojo» está de vuelta: el Tren de Sóller reanuda su marcha

El «Rayo Rojo» está de vuelta: el Tren de Sóller reanuda su marcha

Tras la pausa invernal, el histórico Tren de Sóller vuelve a ponerse en marcha hoy: salida desde Palma, primer viaje a las 10:30. El trayecto de ida y vuelta cuesta 30 euros por persona.

El «Rayo Rojo» está de vuelta: el Tren de Sóller reanuda su marcha

Esta mañana, cuando el sol acaba de iluminar las tejas del casco antiguo y el aroma del café de los puestos de la Plaça d'Espanya se cuela por las calles, se vuelve a oír el familiar traqueteo: el Tren de Sóller vuelve a circular regularmente entre Palma y Sóller. La temporada comienza con la primera salida programada desde Palma a las 10:30. Muchos mallorquines, viajeros y excursionistas han recibido el fin de la pausa invernal como una pequeña fiesta.

El tren estuvo en revisión desde el 24 de noviembre: vagones, ejes y vías recibieron una inspección a fondo, necesaria para una línea que desde hace generaciones lleva a visitantes y residentes por el valle de los naranjos, tal y como se explicó en la noticia sobre la pausa invernal y trabajos en las vías. Quien se acerque en los próximos días a las estaciones de Palma o Sóller verá a trabajadores ferroviarios con las manos manchadas de aceite y herramientas pulidas, pero también familias con termos y fotógrafos con objetivos relucientes; un comienzo de temporada muy habitual aquí en la Tramuntana.

Práctico: un billete de ida y vuelta cuesta 30 euros por persona. Los billetes se venden en las taquillas de las estaciones de Palma (situada en la Plaça d'Espanya) y de Sóller; quien quiera asegurarse puede consultar todos los horarios y tarifas en la web oficial del Tren de Sóller. Atención: los turistas que buscan sol suelen reservar pronto los fines de semana, los trenes se llenan con rapidez.

¿Por qué esto es más que un simple momento nostálgico para Mallorca? El tren rojo conecta la ciudad con la sierra de una manera que no ha perdido nada de su encanto. Ofrece un contrapunto tranquilo al ruido constante de las carreteras; el trayecto pasa por túneles, junto a antiguas paredes de piedra, entre naranjales, y termina en el estrecho y soleado valle de Sóller. Para la economía insular, el servicio regular supone ingresos adicionales en cafés, autobuses y pequeñas tiendas —y para los turistas, una alternativa sin estrés al coche de alquiler.

Una pequeña escena cotidiana: en la estación de Sóller, un hombre mayor con boina se apoya en la barandilla con el periódico bajo el brazo y saluda a cada tren con un gesto de cabeza. Los niños se pegan a los cristales para ver mejor las montañas. Afuera zumba una moto, un perro ladra brevemente, y lo único que se oye es el rodar rítmico de las ruedas. Imágenes así dan cada año un cálido brillo al inicio de la temporada, tras el descanso invernal del Rayo Rojo.

La vuelta del Tren de Sóller también es una oferta para viajar de forma más sostenible por la isla. Quien elige el tren en vez del coche no solo ahorra nervios en el tráfico: experimenta Mallorca de otra manera, más despacio, con tiempo para pequeños descubrimientos entre salida y llegada. Combinado con un paseo por el puerto de Sóller o una visita al mercado del pueblo, resulta en un día sin prisas; quienes necesitan detalles sobre las últimas circulaciones antes de la pausa invernal pueden consultarlos en las noticias especializadas.

Para quienes ya planean su visita: los madrugadores deberían llevar cámara y una chaqueta ligera, tomar un café en Palma antes de la salida y reservar con antelación si viajan un sábado. Los operadores recomiendan comprobar los horarios especialmente en días festivos, porque ocasionalmente hay servicios especiales o cambios de horario.

Conclusión: el tren rojo es más que un motivo fotográfico. Es una conexión pequeña y fiable entre dos partes de la isla, un trozo de tradición viva y una alegría cotidiana. Quien viaje por la isla en las próximas semanas debería al menos cerrar los ojos una vez y dejarse llevar por el ritmo de las vías —así se escucha Mallorca, no solo se ve.

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