Casa mediterránea en Mallorca con maleta y llaves que simbolizan intercambio de viviendas.

Viajes economicos: por qué el intercambio de casas en Mallorca está en auge

El intercambio de casas en Mallorca se convierte de pronto en una alternativa popular: más económico, sostenible y a menudo más personal que una estancia en un hotel. Por qué este modelo convence a tantos, lee aquí.

Cuando el apartamento de vacaciones se convierte en la sala de estar propia

Lo conozco de la vecindad: En lugar de hacer las maletas y reservar un hotel, cada vez oigo más frases como: «Este año cambiamos nuestra casa en Palma por un piso o apartamento de alquiler». El intercambio de casas suena a primera vista anticuado, pero ahora está realmente en auge, y no solo entre estudiantes o viajeros de larga duración.

Cómo funciona el principio

En pocas palabras: los miembros pagan una cuota anual (en las plataformas conocidas (según el artículo sobre apartamentos vacacionales en auge) son alrededor de 175 euros) y ponen su hogar a disposición de una red. A cambio pueden usar otras casas, ya sea directamente en el intercambio o mediante un sistema de puntos cuando los periodos no coinciden. Sin alquiler, sin molestas rituales de check-in, más bien como ser invitado por amigos.

Por qué crece en Mallorca

Tres razones que oigo una y otra vez en las conversaciones con la gente del lugar: en primer lugar, muchos buscaban opciones de tranquilidad tras los años de la pandemia; en segundo, el aumento de los costos de las vacaciones empuja a muchos hacia modelos alternativos; y en tercer lugar, el turismo sostenible gana peso, porque no agrava más la espiral de precios de alquiler local, tema que contrasta con análisis sobre cómo los inquilinos extranjeros cambian los vecindarios.

Concretamente: en las Baleares, los intercambios de noches aumentaron notablemente en 2025. Se reportaron más de 115.000 pernoctaciones, según el balance mixto del alquiler vacacional 2025 en Mallorca, y especialmente en verano aumentó de forma notable el número de intercambios reales. Es decir: cada vez más personas utilizan su propiedad como entrada a otros lugares, sin que fluya dinero.

¿Práctico o complicado?

Por supuesto hay obstáculos. Entrega de llaves, seguros y la pregunta de si los vecinos participan, son temas reales. Pero por mis conversaciones en la vecindad sé: quien se comunica abiertamente y establece reglas claras (¿Quién riega las plantas? ¿Cómo se gestiona la separación de basura?), rara vez tiene problemas. Y los aspectos positivos suelen predominar: niños que encuentran nuevos amigos de intercambio; personas mayores que pueden quedarse más tiempo con parientes; parejas que consiguen una escapada barata al mar.

Un consejo de un local

Si quiere probarlo: elija anuncios limpios y bien documentados, hable varias veces con la pareja de intercambio y tome fotos del estado del piso. Y calcule de forma realista: el intercambio de casas es una mezcla de ahorro y encuentro personal, no un modelo de sustituto total de hotel.

En Mallorca veo el atractivo: para muchos es una forma de experimentar la isla en su vida cotidiana, no solo como turismo, sino también de intercambiar personas y lugares. ¿Y lo mejor? Al final del verano se escucha a menudo: Vamos a volver a hacerlo el año que viene.

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