
Tribunal confirma: Camí d'Alaró a Bunyola volverá a ser de uso público para peatones
Tribunal confirma: Camí d'Alaró a Bunyola volverá a ser de uso público para peatones
Tras años de disputas, una sentencia ha confirmado el trayecto de once kilómetros entre Santa Maria del Camí y Bunyola como vía pública. Los municipios deberán encargarse de su mantenimiento y los propietarios retirar las barreras.
Tribunal confirma: Camí d'Alaró a Bunyola volverá a ser de uso público para peatones
Conexión de once kilómetros entre Santa Maria del Camí y Bunyola será oficialmente pública
En estos días, cuando el viento de la Tramuntana sacude los plátanos en la Plaça de la Vila y la gente, con abrigos gruesos, termina su café, ha llegado una noticia que aquí se vive como una pequeña gran victoria: el histórico camino de conexión entre Santa Maria del Camí y Bunyola, conocido como Camí d'Alaró a Bunyola o también Camí des Cabàs, ha sido reconocido por el tribunal competente como vía pública. No es un caso aislado; para contextos judiciales recientes en la isla puede consultarse la noticia sobre Tribunal confirma la prohibición de tuk‑tuks en Palma.
¿Qué significa esto en la práctica? A lo largo de toda su extensión —tanto en el término de Santa Maria como en el de Bunyola— la ciudadanía podrá utilizarlo libremente. La decisión establece además que los respectivos municipios serán responsables de su gestión y conservación. Los propietarios de fincas están obligados a quitar las barreras y cerraduras existentes para permitir el paso sin impedimentos; si se niegan, se abrirán nuevas acciones legales que podrían acarrear costes para la propiedad.
Para quienes viven aquí o pasean habitualmente con botas de montaña, esto es más que una determinación jurídica. El camino ha formado parte del día a día durante generaciones: agricultores, niños de camino al colegio, mujeres mayores con cestas de la compra y excursionistas dominicales lo han utilizado. En conversaciones en la Cruz Roja de Santa Maria oí una y otra vez: «El sendero siempre estuvo ahí». Estas observaciones y recuerdos han sido tenidos en cuenta en la valoración.
Detrás de la sentencia hay años de esfuerzo de vecinos, especialistas y una plataforma ciudadana que durante más de una década ha recopilado documentos, testimonios y pruebas históricas. El enfrentamiento se desarrolló en varias fases y procedimientos judiciales; la decisión actual pone el punto y final jurídico a favor del uso público. Casos municipales y judiciales relacionados con la gestión de terrenos pueden verse en noticias como la del desalojo y confirmación de propiedad municipal de Son Banya.
Qué figura ahora en el planeamiento local: los municipios deben registrar la situación en el catastro de caminos y asumir la responsabilidad del mantenimiento, la señalización y, en su caso, pequeñas medidas de seguridad. Para los aficionados al senderismo se abre una ruta más larga de unos once kilómetros, con un atractivo paisaje y que sirve de conexión entre valles y localidades; iniciativas sobre nuevos caminos peatonales y para bicicletas muestran la apuesta por la movilidad a pie y en bici.
Escena cotidiana: en una mañana templada de enero uno puede encontrarse en el tramo superior a agricultores de olivos trabajando, voces de escolares corriendo hacia la parada y, de vez en cuando, un gallo que canta en una granja cercana. Esta mezcla de normalidad y paisaje hace que estos caminos sean especialmente valiosos —no sólo para turistas, sino para el vecindario.
La decisión es también un recordatorio de la importancia de la participación local. Ciudadanos presentaron listas de testimonios, reunieron pruebas históricas y buscaron el diálogo con las administraciones. Quienes transiten por el Camí deberán mostrar respeto: no dejar basuras, respetar el uso agrícola y no dañar intencionalmente los caminos.
Mirando hacia adelante: en las próximas semanas se informará a los ayuntamientos de ambos municipios. Es de esperar que se actualicen mapas, se coloquen señales informativas y se organicen acciones puntuales de limpieza (como en otras intervenciones de vías peatonales, por ejemplo la rehabilitación de la pasarela peatonal de s'Illot). Voluntarios de la zona ya han anunciado que participarán en el primer fin de semana de puesta a punto —se conocen, se ayudan.
La sentencia devuelve a un tramo de Mallorca la cotidianeidad de su gente. Es una pequeña promesa para quienes quieren recorrer la conexión a pie: el paisaje y las historias quedan accesibles. Y para quienes circulan desde la Plaça de la Vila en Santa Maria hacia Bunyola, ya sea en bicicleta o a pie, pronto habrá un sendero claro para vivir un poco más de la isla.
Qué puede hacer usted: Infórmese en las administraciones municipales sobre fechas concretas de apertura, comunique daños en el camino y respete las labores agrícolas a lo largo de la ruta.
Observado y recopilado in situ por nuestra redacción —un pequeño momento en el que tradición y comunidad se encuentran.
Preguntas frecuentes
¿Se puede pasar ya por el Camí d'Alaró a Bunyola en Mallorca?
¿Qué significa que un camino de Mallorca sea declarado público?
¿Cuánto mide el Camí d'Alaró a Bunyola?
¿Quién se encarga del mantenimiento del Camí d'Alaró a Bunyola?
¿Hay que respetar algo especial al caminar por el Camí d'Alaró a Bunyola?
¿Qué pasa si una finca bloquea un camino público en Mallorca?
¿Es una ruta recomendable para pasear entre Santa Maria del Camí y Bunyola?
¿Cuándo se informará de la apertura del Camí d'Alaró a Bunyola?
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