Grupo de trabajadores extranjeros en las Baleares, reflejando su importante papel en el mercado laboral

Casi una cuarta parte de los empleos en las Baleares son ocupados por extranjeros

Nuevos datos muestran: Más de 163.000 de las personas afiliadas a la seguridad social en las Baleares proceden del extranjero. Son especialmente visibles en la hostelería y la construcción.

Una mirada al mercado laboral: muchas más caras foráneas que hace diez años

Si una mañana paseas por el Passeig des Born o tomas un café en el mercado de Inca a las 08:30, se aprecia pronto: las plantillas son más diversas. Según cifras recientes del Ministerio de Trabajo, en las Baleares trabajan ya más de 163.000 personas de origen extranjero – eso es cerca del 24% de todos los empleados con obligación de cotizar a la seguridad social, Casi una cuarta parte de los empleos en las Baleares son ocupados por extranjeros.

¿Quiénes están aquí y qué hacen?

Están especialmente presentes en la hostelería: camareros, ayudantes de cocina, camareras de pisos. Le sigue de cerca el sector de la construcción con albañiles, electricistas y peones. En las cifras aparecen sobre todo personas originarias de Italia, Marruecos, Alemania y Colombia – una mezcla bastante variada.

“Sin la gente del extranjero muchos restaurantes no funcionarían”, dice Carmen, propietaria de un pequeño local en Palma, mientras a las 14:00 barre la terraza. “En verano necesitaríamos el doble de plantilla fija.”

La estadística recoge a personas con estatus de afiliación a la seguridad social, por tanto incluye –en términos generales– a quienes tienen empleos regulares. La estacionalidad juega un papel importante: en los meses de verano la demanda de mano de obra aumenta aún más, hoteles y obras suelen buscar personal de forma temporal, como recoge Más empleos por el turismo — pero ¿a qué precio? Así cambia el mercado laboral en las Baleares.

¿Qué significa esto para las islas?

La presencia de tantos trabajadores extranjeros tiene consecuencias prácticas: equipos plurilingües, cambios en los desplazamientos (algunos trabajan en Palma y viven en Llucmajor), pero también presión sobre el mercado de la vivienda, tal y como refleja Crecimiento de población en Mallorca: La llegada de extranjeros impulsa las tendencias. En la obra a la salida de Manacor los obreros escuchan más español, árabe e italiano que solo mallorquín.

Al mismo tiempo existen desafíos en materia de integración y protección social. Administraciones y asociaciones locales informan de casos en que los documentos o los contratos no se entienden completamente. El riesgo: salarios bajos y horarios irregulares, como indica Por qué en las Baleares tantas personas tienen dos o tres trabajos.

Juan, un capataz de Pollença, comenta secamente: “A veces los trámites tardan más que el propio trabajo. Tratamos de ayudar, pero falta personal en las oficinas.”

Entre oportunidades y vida cotidiana

Esta evolución, vista desde distintos ángulos, no es ni solo buena ni solo mala. Para muchos negocios locales los trabajadores extranjeros son imprescindibles. Para los municipios supone más diversidad, pero también el reto de adaptar infraestructuras y servicios.

Si paseas por Santanyí lo ves en los cafés, en las obras y en las paradas de autobús: la isla vive de la gente que viene a trabajar y se va. La proporción actual, de alrededor de una cuarta parte, muestra hasta qué punto las Baleares dependen hoy del trabajo internacional.

Si la cifra sigue creciendo o se estanca dependerá ahora de la evolución salarial, la oferta de vivienda y de las barreras burocráticas, como recuerdan los análisis sobre la falta de relevo generacional: Islas Baleares enfrentan una brecha de mano de obra: tres jubilados por cada nuevo profesional. De cara a la próxima temporada muchos negocios ya se preparan: anuncios, cursos de idiomas y algunas camas extra en pensiones. Los municipios pequeños notan el cambio; las ciudades grandes siguen siendo el motor laboral.

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