Solar vallado y abandonado del antiguo velódromo El Tirador en Palma, con maleza y cercas.

El Tirador se vuelve verde: el velódromo abandonado de Palma se convertirá en parque

Un terreno baldío cercado desde hace décadas en pleno Palma se convertirá en una zona verde urbana: unos 3,6 millones de euros, protección del patrimonio y comienzo de las obras a partir del primer trimestre de 2027 están en el plan.

El Tirador se vuelve verde: el velódromo abandonado de Palma se convertirá en parque

Si hoy se pasea por las Avingudes, se oye el constante rugido de los coches, el ritmo del traqueteo de los tranvías —o mejor dicho: se podría oír si Palma tuviera tranvías. A pocos pasos hay, en cambio, un terreno que desde los años 70 le da la espalda a la ciudad: el antiguo velódromo El Tirador. La administración ha aprobado ahora el diseño básico para transformar este terreno baldío en una zona verde pública. Este paso se suma a otras actuaciones en la ciudad, como el nuevo boulevard costero de Palma. Están disponibles unos 22.300 metros cuadrados, de los cuales casi 11.900 metros cuadrados se destinarán a futuras superficies verdes y de recreo. Importe: alrededor de 3,6 millones de euros; calendario: decisión definitiva antes de fin de año, inicio de obras previsto para el primer trimestre de 2027.

Qué se planea

La idea parece sencilla, pero es compleja: de un terreno cercado y de difícil acceso en pleno centro urbano se creará un parque permeable, parte de un cinturón verde más amplio que bajo el término local "Falca Verda" se viene debatiendo desde hace tiempo. Hay precedentes de renovación, por ejemplo la renovación del parque La Femu en s'Olivera. En el programa figura un tramo en gran parte de aspecto natural con árboles y matorrales —la ciudad habla de un bosque urbano— así como una densa red de caminos con nuevos accesos y áreas de estancia. La estructura histórica tampoco quedará en silencio: el edificio principal distintivo y la propia pista de carreras se conservarán y se rehabilitarán con cuidado. Como el área está protegida como Bien de Interés Cultural, la restauración se hará respetando la estructura original; esto es afortunado, ya que la pátina visible cuenta una historia que no debe borrarse fácilmente.

Cómo podría cambiar la vida cotidiana

Imagínese una mañana: los corredores que ahora dan la vuelta a las Avingudes podrían pronto elegir corredores sombreados entre el nuevo arbolado. Padres con cochecitos y propietarios de perros encontrarían caminos que conectan el Parc de Sa Riera con el Passeig Mallorca. Además, se planean dos pasarelas peatonales hacia el Parc des Canòdrom —una conexión directa con la zona de esparcimiento canino, algo muy útil en Palma. También se consideran soluciones de movilidad y aparcamiento, como la prevista creación de 131 plazas de aparcamiento en Lluís Sitjar en otro terreno municipal. Pequeños cambios como más sombra, menos calor por el asfalto y un rincón con bancos no solo alteran la apariencia, sino la sensación de una calle, de un barrio.

Por qué es importante el proyecto

Estas zonas verdes urbanas son más que decoración. Atenúan picos de calor, ofrecen espacio para la biodiversidad, crean lugares de encuentro y mejoran la calidad del aire. En Palma, donde el calor y el cemento son perceptibles en algunos días, la presencia de más árboles tiene un valor real. Al mismo tiempo, el proyecto respeta el valor histórico del velódromo —una rara combinación de conservación natural y patrimonial en el centro de la ciudad. Que alrededor del 59 % del área esté previsto para espacio verde demuestra que no se trata de una mera revalorización urbanística, sino de crear espacio para las personas y la naturaleza. Iniciativas paralelas, por ejemplo las propuestas para que Portixol sea más verde, muestran un interés municipal por la naturaleza urbana.

Qué puede venir ahora — y cómo pueden participar los ciudadanos

El calendario es claro: antes de fin de año se aprobará el proyecto definitivo y en la primavera de 2027 podrían llegar las excavadoras. Hasta entonces hay espacio para ideas: huertos comunitarios, un pequeño programa educativo sobre la flora de Mallorca o jornadas en las que los vecinos participen en la plantación —eso fortalecería el vínculo con el nuevo parque. También se puede pensar libremente en futuros usos de los espacios históricos: un punto de encuentro para iniciativas vecinales, salas de exposición sobre la historia del ciclismo en la isla o pequeños talleres son opciones que podrían animar el área sin dañar la estructura patrimonial. También hay ejemplos de inversión en barrios, como Palma apuesta por El Terreno, que pueden servir de referencia.

Quien pasea por las Avingudes huele ahora, a finales de la primavera, las flores de azahar, oye risas de niños en las calles laterales y ve los bolardos que marcan el antiguo espacio cercado. Es una imagen tranquilizadora: Palma no solo gana más zonas verdes, sino un lugar donde las historias de la ciudad permanecen visibles y pueden comenzar otras nuevas. Si todo sale según lo previsto, no habrá nada que impida disfrutar del primer pulmón verde con verdor real en el corazón de Palma.

Mirada hacia el futuro: Un antiguo espacio deportivo se convierte en una arteria verde —y la vecindad puede participar en su configuración. Así surge, de la unión entre pasado y necesidades urbanas, un espacio compartido que ya se puede contemplar con ilusión al pasar.

Preguntas frecuentes

¿Qué van a hacer con el antiguo velódromo de El Tirador en Palma?

El antiguo velódromo de El Tirador se transformará en un parque público con zonas verdes y espacios de estancia. La idea es abrir un terreno que llevaba décadas cerrado y convertirlo en un lugar más accesible y útil para el barrio. También se conservarán y rehabilitarán elementos históricos del recinto.

¿Cuándo empezarán las obras del parque de El Tirador en Mallorca?

El inicio de las obras está previsto para el primer trimestre de 2027. Antes de eso, la aprobación definitiva del proyecto debería llegar antes de fin de año. Por ahora, se trata de una planificación todavía pendiente de su siguiente fase administrativa.

¿Se podrá pasear por el nuevo parque de El Tirador en Palma?

Sí, el proyecto incluye una red de caminos y nuevos accesos para que el espacio sea permeable y fácil de recorrer. La intención es que funcione como un parque de uso cotidiano, no solo como una zona verde decorativa. También se prevén áreas de estancia para descansar o hacer una pausa.

¿Qué partes históricas de El Tirador se van a conservar?

El edificio principal más reconocible y la propia pista de carreras se mantendrán dentro del proyecto. Al estar protegido como Bien de Interés Cultural, la restauración deberá respetar la estructura original. La idea es recuperar el espacio sin borrar su historia.

¿Merece la pena visitar una zona verde en El Tirador cuando esté terminada?

Sí, puede convertirse en un buen lugar para pasear, descansar y ganar sombra en pleno centro de Palma. El proyecto busca aportar más vegetación, menos calor y un espacio más amable para la vida diaria. También será interesante por la mezcla entre parque y patrimonio histórico.

¿Cómo conectará El Tirador con Sa Riera y el Passeig Mallorca?

El proyecto prevé caminos que enlacen el nuevo parque con el Parc de Sa Riera y el Passeig Mallorca. La idea es que el espacio deje de estar aislado y forme parte de un recorrido peatonal más cómodo por la zona. También se plantean dos pasarelas hacia el Parc des Canòdrom.

¿Por qué quieren convertir El Tirador en un parque en Palma?

Porque Palma gana más sombra, más espacio verde y un lugar que ayuda a bajar el impacto del calor urbano. Además, el proyecto no solo mejora el entorno, sino que recupera un espacio histórico que llevaba años desaprovechado. Es una forma de unir uso cotidiano, biodiversidad y memoria urbana.

¿Pueden participar los vecinos en el futuro parque de El Tirador?

Sí, todavía hay margen para que la ciudadanía aporte ideas sobre los usos del espacio. Se han planteado opciones como huertos comunitarios, actividades educativas o jornadas de plantación con vecinos. La intención es que el parque tenga una relación real con el barrio y no sea solo una obra urbana más.

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