
¿Quién limpia el mar? Casi ocho toneladas de basura frente a las Baleares – y lo que eso realmente significa
En septiembre, embarcaciones de intervención sacaron casi ocho toneladas de basura de las aguas de las Baleares. Mucho trabajo para voluntarios y autoridades — y solo el comienzo.
Casi ocho toneladas de basura en un mes – y la pregunta sigue: ¿Quién limpia el mar?
Una mirada desde el Moll Vell en Palma basta para saberlo: el mar no solo devuelve conchas. En septiembre, equipos a lo largo de las Baleares remitieron casi ocho toneladas de residuos del agua — eso son alrededor de 266 kilogramos por día, según el balance de la flota de limpieza en las Baleares. Por la mañana, cuando el sol todavía rasante ilumina la bahía, se oyen gaviotas, el traqueteo de una grúa del puerto y a veces el suave golpe del agua contra una barandilla izada. No es una postal, es una escena de trabajo duro.
De dónde viene la basura — y por qué Mallorca está especialmente afectada
Unos 4,3 toneladas de ese total se recogieron alrededor de Mallorca. No es de extrañar: calas concurridas, transbordadores, embarcaciones de recreo y la pesca local crean numerosos puntos de contacto entre la gente y el mar. Las corrientes desplazan los objetos varados a lo largo de la costa. En Cala Millor los buceadores cuentan que suelen salir después del trabajo: “Lo hacemos porque si no, nadie lo hace”, dicen. Bonito, pero problemático. La limpieza de las playas depende aquí demasiado del voluntariado y de la buena voluntad; más detalles sobre lo que extraen los buceadores pueden consultarse en Lo que hay bajo la superficie de la costa de Mallorca: basura que se nos escapa.
Qué encontraron los equipos — y qué se suele pasar por alto
En la lista estaban los sospechosos habituales: botellas de plástico, bolsas, redes de pesca. Pero también objetos voluminosos como embarcaciones viejas, madera flotante y chapas metálicas oxidadas. Esos elementos son más que antiestéticos. Una red pequeña y traicionera puede arrancar la aleta de una tortuga marina; una pieza oxidada puede herir a la fauna marina. Lo que a menudo no entra en las estadísticas son los microfragmentos: los plásticos se degradan, se convierten en microplásticos y acaban en la cadena alimentaria. Temas relacionados se abordan en el reportaje sobre por qué las costas de Mallorca siguen luchando, por qué las costas de Mallorca siguen luchando.
Quién coordina — y dónde están las lagunas
La autoridad portuaria dirige muchas intervenciones. Pero eso no es toda la solución. Hay varios problemas poco atendidos: ¿quién asume los costes de la recuperación de objetos grandes? ¿A dónde va el material contaminado? ¿Se recicla realmente? Muchos puertos no disponen de la infraestructura suficiente para tratar eficazmente los desechos traídos a tierra. El resultado: recoger es solo el primer paso. La disposición final suele quedar sin aclarar — y por tanto, es cara; situaciones similares se analizan en la operación de limpieza en Mallorca.
Una pregunta central
¿Quién paga y quién organiza en el futuro la limpieza constante de las costas — el Estado, los ayuntamientos, los astilleros, la navegación comercial o los voluntarios? Esta pregunta queda en el aire porque la práctica actual permite una división del trabajo arriesgada: las autoridades coordinan y los voluntarios cubren los huecos. Esa no es una estrategia sostenible.
Puntos de acción concretos en lugar de sensación de impotencia
¿Qué hacer entonces? Primero: más prevención en tierra. Menos basura en calles y marinas significa menos basura en el mar. Para ello hacen falta medidas claras: mejores puntos de entrega de residuos en los puertos, estaciones de eliminación obligatorias en las marinas, controles más estrictos para la navegación comercial y la pesca, así como incentivos financieros para flotas profesionales de recogida. También podrían crearse embarcaciones móviles de recogida que recorran rutas regulares, similares a los camiones de basura en tierra.
Además: financiación transparente. Los municipios, los operadores portuarios y el sector turístico deben contribuir a los costes. Un pequeño modelo de reparto para los puertos o un fondo financiado por tasas de la navegación comercial podría ayudar. Y: una trazabilidad organizada de los objetos grandes hacia vías de reciclaje certificadas — de lo contrario el problema solo se traslada a tierra.
A corto plazo y a nivel local
A corto plazo ayudan las acciones de voluntarios — son importantes y demuestran que la gente no mira hacia otro lado. Las próximas limpiezas de playa están programadas: llevad guantes, un termo para el café y buen ánimo, y acudid a las 10:00 al punto de encuentro. Es gratificante llevar una bolsa de basura llena al contenedor y ver cómo la bahía queda un poco más limpia. A largo plazo, sin embargo, necesitamos estructuras que no dependan constantemente de nuestro buen humor para mantener el mar limpio.
Las imágenes permanecen: una neumática que combate la pequeña resaca, el sol que hace brillar el marco oxidado de una barandilla izada y el ruido de una grúa que levanta con esfuerzo el casco de un viejo barco. Estas escenas deben ser a la vez advertencia y motor — para mejores políticas, mejor infraestructura y menos basura desde el origen.
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