En el Paseo Marítimo y alrededor del Parc de la Mar hay ahora cuatro controles de radar en un tramo corto. Quienes circulen por allí deben prestar especial atención a la velocidad y a los semáforos.
Cuatro controles en un tramo reducido — ojo en el Paseo Marítimo
Si estos días circula por el Paseo Marítimo, lo notará pronto: el ayuntamiento ha intensificado los controles. En un tramo de apenas 500 metros hay ahora cuatro dispositivos en total: dos nuevos radares de velocidad en ambos sentidos cerca del Parc de la Mar, un radar fijo frente a la autoridad portuaria y una cámara que documenta las infracciones por semáforo en rojo.
Estuve allí ayer sobre las 17:00, la luz del atardecer iba bajando. El tráfico fluía, algunos turistas fotografiaban la catedral y los árboles junto al paseo proyectaban largas sombras sobre la calzada. Práctico: hay señales que anuncian los puntos de medición, pero quien entre demasiado deprisa puede llevarse pronto una multa.
¿Por qué tantos dispositivos en tan poca distancia?
La respuesta es sencilla y lógica: seguridad. La zona ha sido remodelada en los últimos meses; las aceras y los carriles bici se han ampliado notablemente. Más personas, más movimiento —y por tanto un mayor riesgo de accidentes, dicen los responsables. El ayuntamiento quiere reducir los siniestros y disciplinar la conducta vial. Tiene sentido. Solo funciona si los conductores reducen la velocidad y respetan los semáforos.
Qué se controla exactamente: la velocidad (50 km/h en ese tramo) en ambos sentidos, un radar fijo frente a la autoridad portuaria y una instalación de "foto-rojo" en la entrada al anillo interior, Avenida Gabriel Alomar en dirección al aeropuerto. En resumen: quien acelere o frene tarde se arriesga a una sanción.
Un consejo práctico: conduzca de forma defensiva, especialmente por la mañana entre las 8 y las 9 y a última hora de la tarde. En esos tramos la calle está más llena de viajeros habituales, ciclistas y vehículos de reparto. Y sí: la cámara del semáforo es precisa. Un rojo suele significar, en muchos casos, una multa.
¿Cómo reaccionan vecinos y conductores?
Se oyen reacciones encontradas. Algunos vecinos se alegran porque la calle vuelve a ser habitable. Otros dicen: «Cuatro dispositivos en 500 metros son muchos». Entiendo ambos puntos de vista. Un control algo más estricto hacía falta en algunos puntos de Mallorca. Pero debería comunicarse con transparencia para que nadie se sienta estafado.
Al final no se trata solo de multas. Se trata de que los niños lleguen seguros al colegio, de que los ciclistas no tengan que saltar inesperadamente desde la acera y de que los peatones puedan cruzar el paseo sin miedo. Así que: ojos abiertos, reduzca la velocidad —y tal vez pite un poco con más amabilidad.
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