Mapa de Mallorca señalando Palma junto a texto sobre la disputa del nombre 'Palma' frente a 'Palma de Mallorca'.

Nueva polémica sobre el nombre oficial de Palma: ¿Regreso a 'Palma de Mallorca'?

Una iniciativa política vuelve a generar conversación en Palma: ¿debería la ciudad volver a llamarse oficialmente 'Palma de Mallorca'? Los historiadores advierten sobre una decisión puramente política.

Disputa sobre el nombre: la política se enfrenta a la historia

Temprano por la mañana, alrededor de las 9:15, frente al ayuntamiento en la Plaça de Cort, unas vecinas y dos periodistas con café en la mano se sorprendieron: otra vez un debate sobre el nombre. El partido populista de derecha Vox, responsable de una campaña de carteles, quiere presentar una propuesta que haga que el nombre oficial de la ciudad vuelva de «Palma» a «Palma de Mallorca». El tema es rápido, ruidoso y para algunos localmente sorprendente.

¿Por qué el revuelo?

Desde 2017 el nombre oficial es simplemente «Palma», según la entrada de Wikipedia sobre Palma. Los defensores de regresar argumentan que «Palma de Mallorca» es más conocido turísticamente y crea identidad, como apunta la disputa sobre el nombre. Los oponentes dicen: esto es una jugada política, no una necesidad histórica. En cafés de la Avinguda Jaume III escuché voces como: 'Me da igual, lo importante es que la recogida de basura llegue a tiempo.' Eso lo resume: para muchos residentes, la vida cotidiana es más importante que la cosmética del nombre.

Expertos reaccionan de forma mixta

Historiadores y lingüistas, a los que contacté por teléfono, sacudieron la cabeza mayoritariamente. Uno, que lleva años trabajando con la historia de la ciudad palmesana, dijo con frialdad: «Palma es el nombre original, 'de Mallorca' llegó más tarde por motivos políticos.» Un cronista municipal recordó que los cambios de nombre rara vez se hacen por razones puramente objetivas: a menudo hay simbología partidista detrás.

¿Qué cambiaría?

El esfuerzo administrativo sería real: papeles, señales, formularios; algunas cosas tendrían que revisarse. No enorme, dicen algunos trabajadores del ayuntamiento, pero sí perceptible. Un taxista en el casco antiguo se rió: «Los turistas dicen a menudo, 'Palma de Mallorca'. No lo piensan con tanto detalle», una actitud que se relaciona con debates sobre la imagen tradicional de la ciudad, como las calesas en Palma.

Estado de ánimo en la ciudad

En la Rambla, por la tarde, la reacción no fue uniforme. Personas mayores recuerdan debates de años anteriores, las más jóvenes suelen ser indiferentes. Una estudiante comentó: «Si la política obtiene puntos con esto, me parece mal. Si fortalece la identidad, está bien – pero no lo creo.»

¿Qué sigue ahora?

La propuesta debe ser presentada formalmente y discutida en el ayuntamiento. No está claro si contará con una mayoría. Los observadores esperan protestas y declaraciones de instituciones culturales, en la línea de polémicas anteriores como la declaración de persona non grata en Palma. Una cosa está clara: más que un nombre, hay algo más en juego en el debate: se trata de memoria, política y la vida diaria en Palma.

Conclusión: La discusión se ha reactivado. Los especialistas recomiendan precaución, muchos residentes permanecen indiferentes. Si al final vuelve «Palma de Mallorca» o «Palma» se queda, es incierto – y aún queda tiempo para los ajustes en el ayuntamiento.

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