Vecinos protestan ante un almacén de municiones junto a Son Sant Joan, exigiendo transparencia y evaluación de riesgos.

Miedos en Sa Casa Blanca: Almacén de municiones planeado en el aeropuerto de Palma provoca inquietud

Los vecinos de Sa Casa Blanca están inquietos: la Fuerza Aérea planea un depósito de cohetes y bombas junto a la zona civil del aeropuerto Son Sant Joan. Muchos exigen claridad y participación.

Vecindario en alboroto

En Sa Casa Blanca, muy cerca de la pista del Son Sant Joan, la gente lleva días hablando más alto. No sobre el tiempo. Sino sobre algo que casi nadie puede imaginar vivir cerca de su casa: un depósito para cohetes y bombas, planeado en las instalaciones de la base aérea adyacente y objeto de investigación sobre la seguridad del depósito en Son Sant Joan.

Anoche, poco después de las 20:00, los vecinos seguían en la barra de Can Toni intercambiando mensajes. "Lo vimos en el periódico que informó sobre el almacén de municiones en Sa Casa Blanca, no de las autoridades", dice Carmen, 64, que vive en la urbanización desde hace décadas. "¿Quién nos informa si algo pasa aquí?"

Preocupación en lugar de información

Oficialmente el proyecto ya está adjudicado. Una asociación de empresas MAB, Coexa y Grupo Render Industrial debe construir el depósito. El presupuesto ronda 1,8 millones de euros, y la instalación debería estar lista si todo sale bien dentro de nueve meses, es decir, presumiblemente el próximo verano. Para comprender el marco legal y estratégico puede consultarse la explicación del estatus de 'interés de defensa' para Son Sant Joan.

Pero los números no tranquilizan a nadie aquí. "Es inquietante", comenta un padre joven que lleva a su hijo a la escuela. "¿Bombas cerca de la vecindad? Me despierto." Otros hablan de resignación: en una instalación militar el margen de acción de los vecinos es limitado. Sin embargo, muchos exigen al menos información transparente y planes de emergencia.

La asociación exige diálogo

La federación de asociaciones vecinales ya ha expresado críticas. Su presidenta Maribel Alcázar califica los planes como no compatibles con el sentimiento de la isla: "Un depósito de explosivos junto a zonas habitadas es inaceptable. Necesitamos sesiones públicas y una evaluación de riesgos que se pueda entender."

En los bares y en las paradas de autobús circulan rumores sobre incidentes pasados en la isla; algunos cuentan de accidentes antiguos, otros recuerdan ejercicios ruidosos de la Luftwaffe durante las noches. Todo eso aumenta la nerviosidad, incluso si el Ministerio de Defensa supuestamente exige normas de seguridad estrictas, como señala un análisis sobre por qué los ciudadanos deben participar.

¿Y ahora?

Hasta ahora no ha habido una sesión informativa pública en Sa Casa Blanca. La demanda de los vecinos es simple: explicar, escuchar, participar. Muchos quieren saber qué zonas de seguridad se planean, cómo serán los límites de inmisión y qué ejercicios de emergencia están previstos.

Si las autoridades responderán a estas peticiones, queda por ver. Está claro: quien vive justo bajo las rutas de vuelo tiene hoy en día poca gana de sorpresas. Y mientras falten respuestas, en Sa Casa Blanca la conversación en la barra sigue animada, y la preocupación se siente.

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