Calor, agua y planificación: el mensaje de Samira Khodayar para los mallorquines

Calor, agua y planificación: el mensaje de Samira Khodayar para los mallorquines

La climatóloga Samira Khodayar llega el 10 de junio a Palma. Su mensaje: la tecnología ayuda, pero no puede ser una excusa. Mallorca necesita planificación preventiva del agua y de la ciudad.

Calor, agua y planificación: el mensaje de Samira Khodayar para los mallorquines

La climatóloga del CEAM habla el 10 de junio en el eForum; una llamada de atención para una isla en movimiento

El próximo 10 de junio a las 9:30 h, Samira Khodayar, jefa del área de Meteorología y Climatología del Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM), estará en el salón Aljub del Es Baluard. Su mensaje central es simple e incómodo: no vivimos en una isla de inmutabilidad. El Mediterráneo se calienta, como muestra la nueva ola de calor que empieza el domingo, el calor llega antes y dura más, y eso tiene consecuencias que van mucho más allá de turistas sudando en el Passeig del Born.

Pregunta guía: ¿Cómo planificamos una Mallorca que será más caliente y más seca sin romper los límites sociales y ecológicos existentes?

Khodayar deja dos cosas claras. Primero: lo que estamos viviendo no es un mero presagio; el desplazamiento del patrón climático es real. Las olas de calor en mayo no son un descuido, como muestran las alertas por casi 40 °C en Mallorca. Segundo: las consecuencias son sistémicas. El aumento de las temperaturas medias cambia la probabilidad de eventos extremos —desde sequías más prolongadas hasta lluvias torrenciales más intensas, si el mar más cálido aporta suficiente humedad. Para una isla costera muy urbanizada como Mallorca, eso no son modelos abstractos, sino riesgos para la salud, la agricultura, el suministro energético y la disponibilidad de agua, incluyendo problemas como la falta de protección oficial contra el calor para personas sin hogar.

Es importante: estas afirmaciones no provienen de una torre de marfil. Son el resultado de años de observación y modelización del Mediterráneo. Khodayar subraya que la superficie del mar actúa como un acumulador: el agua cálida contiene más energía y humedad; si la atmósfera da la constelación adecuada, el resultado puede ser lluvias torrenciales devastadoras, como ocurrió cuando la isla quedó dividida entre sol en el oeste y fuertes lluvias en el este. Si este otoño será realmente peor, depende de muchos factores. Pero la probabilidad aumenta —y con ella la responsabilidad de los planificadores.

Lo que suele faltar en el discurso público

El debate sigue siendo demasiado técnico o demasiado político: o se confía en la técnica como panacea —especialmente en plantas desalinizadoras—, o se habla de adaptación sin decir quién asumirá las consecuencias. Falta una honesta evaluación coste-beneficio que integre costes energéticos, impactos ecológicos y justicia social. Los políticos locales gustan de hablar de crecimiento; las consecuencias para los acuíferos, los barrios con infraestructuras deficientes y los trabajadores temporales se mencionan con menos frecuencia.

Una escena: en el Mercat de l’Olivar, los vendedores se sientan bajo lonas provisionales, los ventiladores zumban, las personas se agolpan en los puestos de helados. En el camino al puerto de Palma se atraviesa el azul intenso del mar —y uno se pregunta cuánta agua quedará en las tuberías de la ciudad cuando el verano apriete de verdad, situación ya vista con tres días sin agua en Deià.

Análisis crítico

La dependencia de plantas desalinizadoras es un doble riesgo. Aportan agua, sí, pero requieren mucha energía y generan residuos salinos cuya eliminación es problemática. Si la desalación se entiende como carta blanca para seguir con los mismos modelos de crecimiento, la crisis solo se trasladará a otros ámbitos: mayor demanda eléctrica, costes crecientes y mayores impactos ambientales. Khodayar advierte contra usar la tecnología como sustituto de una planificación estructural.

Propuestas concretas y aplicables localmente

1. Gestión del agua: minimizar pérdidas en las redes, reutilizar selectivamente aguas depuradas, proteger acuíferos, introducir planificación de consumo para hogares y empresas.

2. Acoplamiento energía-agua: desalación solo con energía renovable o como parte de un sistema de abastecimiento mixto; transparencia en los costes.

3. Planificación urbana: repensar suelos urbanizables, ejes verdes y áreas de inundación; evitar la densificación donde el suministro de agua es precario.

4. Prevención social: protección para los hogares y trabajadores que primero sufren la escasez de agua —tarifas, ayudas, planes de emergencia locales.

5. Prevención en lugar de reparación: invertir en áreas de retención natural, reforestación en las sierras y medidas contra la impermeabilización del suelo.

Lo que importa ahora

Khodayar pide una doble estrategia: adaptación a lo que ya está ocurriendo y una reducción drástica de las emisiones que agravan el problema. Las medidas de adaptación sin reducción de emisiones solo aumentan el coste del futuro. Y: la planificación debe basarse en indicadores científicos, no en intereses económicos a corto plazo.

Quien acuda el 10 de junio al Aljub no escuchará una cómoda respuesta. Será un llamamiento a no reorganizar la isla únicamente después de que la crisis la marque. Un último punto: la resiliencia no puede servir de pretexto para continuar con actividades dañinas para el clima. Resiliencia también significa suficiencia —la pregunta de cuánto crecimiento podemos permitirnos sin destruir los fundamentos de la isla.

Conclusión: si seguimos fingiendo que todo durará para siempre, el Mediterráneo acabará pasando factura. Quien entonces siga hablando de la tecnología como salvación no habrá hecho las cuentas básicas.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa para Mallorca que el Mediterráneo se esté calentando?

Significa que el calor llega antes, dura más y puede alterar el equilibrio climático de la isla. En Mallorca eso no solo se nota en más incomodidad en verano, sino también en más presión sobre el agua, la salud, la agricultura y la energía. Un mar más cálido también puede favorecer episodios de lluvia muy intensa cuando la atmósfera reúne las condiciones adecuadas.

¿Cuándo suele empezar el calor fuerte en Mallorca?

Ya no conviene pensar que el calor fuerte empieza solo en pleno verano. En Mallorca pueden aparecer episodios de altas temperaturas incluso en mayo, y ese adelanto del calor es precisamente una de las señales que preocupan a los climatólogos. La temporada cálida se está alargando y eso cambia la forma de planificar el día a día y la gestión de recursos.

¿Hay riesgo de sequía y de lluvias torrenciales en Mallorca al mismo tiempo?

Sí, porque ambas cosas pueden formar parte del mismo cambio climático. Un contexto más seco puede convivir con episodios puntuales de lluvia muy intensa si el mar aporta suficiente humedad a la atmósfera. Para Mallorca eso significa prepararse tanto para la escasez de agua como para episodios de inundación repentina.

¿Es suficiente la desalación para resolver el problema del agua en Mallorca?

La desalación ayuda, pero no resuelve por sí sola el problema. Requiere mucha energía y genera salmuera, así que no debería usarse como excusa para seguir aumentando la demanda sin límites. En Mallorca hace falta una estrategia más amplia que combine ahorro, control de fugas, reutilización y protección de los acuíferos.

¿Qué medidas necesita Mallorca para adaptarse mejor al calor?

Hace falta actuar en varios frentes a la vez. Entre las prioridades están reducir pérdidas en la red, reutilizar agua depurada cuando sea posible, proteger los acuíferos y repensar la planificación urbana para no cargar más las zonas ya vulnerables. También importa reforzar la prevención social, porque el calor y la escasez de agua no afectan a todos por igual.

¿Qué conviene tener en cuenta al planificar Mallorca para un clima más seco?

Conviene pensar la isla con límites claros y no solo con lógica de crecimiento. Si el suministro de agua ya es frágil, densificar o urbanizar más sin revisar la disponibilidad de recursos puede agravar los problemas. La planificación debería basarse en datos científicos y no en expectativas de corto plazo.

¿Qué relación tiene el calor con la agricultura y la salud en Mallorca?

La subida de temperaturas afecta a más cosas que al confort en la calle. En Mallorca puede complicar el trabajo agrícola, aumentar la presión sobre el consumo de agua y elevar los riesgos para la salud durante los episodios de calor intenso. Por eso el problema no es solo meteorológico, sino también social y económico.

¿Qué se quiere decir con que la resiliencia no puede ser una excusa en Mallorca?

Quiere decir que adaptarse al cambio climático no debería servir para seguir haciendo lo mismo sin límites. En Mallorca, hablar de resiliencia no basta si se mantiene un modelo que consume demasiada agua, energía y suelo. La idea es prepararse mejor, pero también reducir aquello que empeora el problema.

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