Vista de la Cala Romántica con pinos junto al mar y el litoral de Punta Reina

Cala Romántica: 77 casas aprobadas — y la última zona natural de Manacor se tambalea

Manacor ha aprobado la construcción de 77 viviendas unifamiliares junto a la Cala Romántica. Para los residentes quedan preguntas sobre el agua, el tráfico y la naturaleza — y la búsqueda de soluciones.

Cala Romántica: Aprobación tras décadas – ¿pero qué queda?

La decisión se tomó de forma más discreta de lo esperado, en una mañana ventosa, cuando los pinos de la Cala Romántica vuelven a oler a mar y las gaviotas hacen círculos sobre Punta Reina. El municipio de Manacor ha autorizado la construcción de 77 viviendas unifamiliares en una superficie de alrededor de 100.000 metros cuadrados. Para muchos suena como el último paso de un desarrollo que ya figura en los expedientes desde los años setenta. Para otros, es el fin de una de las últimas superficies libres continuas en esta costa.

¿Qué hay detrás de la decisión?

Se proyectan parcelas generosas con tamaños mínimos de 800 metros cuadrados, repartidas por el terreno cercano al complejo Punta Reina. Un promotor de Madrid ha presentado durante años variantes, las ha modificado y ha adaptado a las condiciones impuestas: ahora los papeles están listos y la administración ha dado luz verde. Un punto crítico: partes de la zona estaban antes declaradas como zona verde y fueron transferidas al municipio. Eso complica jurídicamente el procedimiento y dificulta paradas claras por parte del pleno, como reflejan los debates sobre la Ley urbanística flexibilizada: cómo Mallorca decide entre vivienda y terreno agrícola.

La pregunta central: ¿Es esto realmente necesario?

Esta cuestión no solo figura en los expedientes, sino que se escucha entre los habitantes: en el kiosco del paseo, en la plaza y bajo los pinos se oye en diversos tonos. Algunos residentes temen más tráfico, una mayor presión sobre los ya escasos recursos hídricos y una nueva pérdida de costa de carácter natural. Otros ven la construcción y la actividad económica como una oportunidad: inversiones, puestos de trabajo y una mejor base fiscal para el municipio. Pero el debate sigue desigual: quien construye después suele tener mejores argumentos jurídicos; quien lleva tiempo aquí, las emociones más fuertes. Casos recientes, como Once viviendas ilegales en Manacor, alimentan además la desconfianza entre vecinos.

Aspectos poco visibilizados

En los debates públicos a menudo faltan cuestiones de detalle que después pueden doler. Por ejemplo: ¿qué consecuencias tendrá la mayor impermeabilización del suelo en el microclima local? ¿Quién pagará la mejora de las estrechas vías de acceso si de repente circulan 150 vehículos diarios más? ¿Y cuánto calor hará en los nuevos asentamientos en agosto, cuando el drenaje del agua de lluvia esté bloqueado y el calor se estanque por más tiempo?

Otro asunto frecuentemente pasado por alto es la conectividad ecológica. Pequeños solares en descanso, setos y alineaciones de alcornoques funcionan como vasos sanguíneos para insectos, lagartijas y aves. Si se fragmentan, la biodiversidad disminuye a largo plazo —no es solo un problema romántico, sino práctico: menos polinizadores, menos control natural de plagas, menos sombra en los días de intenso calor.

Soluciones concretas que deberían discutirse ahora

La decisión está tomada, pero el diseño aún está por definirse. El Ayuntamiento y los planificadores podrían imponer medidas que representen verdaderos compromisos:

Agua y saneamiento: obligación de retención de aguas pluviales y reciclaje de aguas grises para riego; conexión a depuradoras modernas y con capacidad de descarga; pruebas independientes de carga antes del inicio de las obras. Proyectos y debates sobre compatibilidad hídrica aparecen en informes como Sunrise Bay Residences junto a Cala Romàntica.

Tráfico: planes de calmado, calles de un solo sentido cuando proceda, aparcamientos obligatorios para bicicletas, ofertas de coche compartido y soluciones de lanzadera en temporada alta, para que no sea norma que cada hogar tenga dos coches adicionales.

Impermeabilización y zonas verdes: límites de superficie impermeable, pavimentos permeables obligatorios, cuotas mínimas de vegetación autóctona y corredores ecológicos vinculantes que conserven setos y alineaciones de árboles existentes.

Fases y control: ordenar la construcción por fases vinculadas a mejoras demostrables de la infraestructura; controles ambientales independientes y participación ciudadana transparente en los hitos del proyecto, en línea con iniciativas locales como Manacor de cerca: Diez viviendas con precio tope.

Lo que queda por hacer — local y visible

La decisión no es un punto final, sino el inicio de una negociación concreta sobre la calidad. Manacor se enfrenta a una tarea que se nota en las pequeñas cosas: en el ruido matutino de las máquinas, en la conversación del pequeño supermercado o en el paseo por el paseo cuando el calor reverbera y el aire huele a resina de pino, un efecto que ya han registrado reportajes sobre la Cala de ensueño bajo el ruido de la construcción. Si el municipio ahora no impone normas claras y verificables, las nuevas viviendas corren el riesgo de convertirse en otro fragmento en el mapa —bien envuelto, pero ecológica y socialmente problemático.

El reloj avanza: no se trata solo de casas, sino de cómo queremos vivir en esta costa. ¿Quién pagará el precio: la naturaleza, el vecindario o las arcas públicas?

Los próximos meses mostrarán si la administración, el promotor y los vecinos encuentran un verdadero compromiso —o si la Cala Romántica pierde parte de su tranquilidad mientras el expediente sigue su curso.

Noticias similares