Voluntarios y una grúa levantan un barco de siete metros cubierto de fango en Puerto Portals durante la limpieza del puerto

Siete metros de lodo: voluntarios recuperan un barco en Puerto Portals

A primera hora de la mañana, unos 80 ayudantes sacaron del puerto de Puerto Portals un barco de casi siete metros, prácticamente intacto. Con buen tiempo recogieron más de tres toneladas de basura y dejaron esperanza en lugar de imágenes espectaculares.

Siete metros de lodo: voluntarios limpian y recuperan un barco en Puerto Portals

En la madrugada del domingo, los chillidos de las gaviotas se mezclaban con el suave cloqueo de una grúa en el puerto deportivo de Puerto Portals. No era una concentración de turistas ni una fiesta de famosos, sino alrededor de 80 voluntarios, trabajadores del puerto y bomberos que, con redes, sacos y mucha energía, se pusieron manos a la obra. La tarea: limpiar la dársena. Lo que sacaron del agua plateada sorprendió incluso a quienes conocen bien el puerto: un barco casi entero, de unos siete metros de eslora y aproximadamente 2,6 toneladas, enterrado profundamente en el fango.

Hallazgo en el fango
Al principio se pensó que solo había acumulación de desechos: redes de plástico, bidones, neumáticos. Pero al levantar el fango apareció la silueta de un casco, cubierto de algas y manchado de aceite. Con una grúa de la autoridad portuaria se izó el pecio por partes y se cargó en una plataforma. Un pescador que lleva treinta años trabajando en el espigón negó con la cabeza y comentó que aún le olían las manos a diésel y café: «Al principio se pensaba que solo era basura, pero entonces apareció un barco de verdad.» En otros casos de pecios puede consultarse el artículo Naufragio de un barco frente a Portopetro: Un muerto, muchas preguntas.

Más de tres toneladas de basura: manos pequeñas, gran motivación

La acción sacó a la luz más de tres toneladas de residuos: neumáticos, redes de plástico, bidones vacíos, un patinete y, por supuesto, el barco hundido —uno de los hallazgos más importantes de la mañana. Ya poco después de las 11 los sacos y los objetos voluminosos estaban ordenados en el muelle, listos para ser recogidos. Los voluntarios clasificaban, cargaban y reían entre tarea y tarea; niños ayudaban con entusiasmo a recoger botellas de plástico. El sonido de sillas plegables y el murmullo de vecinos que se detenían se mezclaba con la suave brisa que hacía brillar el sol sobre la dársena. Casos similares de recogidas a gran escala en las islas están relatados en ¿Quién limpia el mar? Casi ocho toneladas de basura frente a las Baleares, y otras limpiezas vecinales pueden verse en Voluntarios limpian la Cova de Cala Petita en Portocristo.

Para los organizadores, se trata de algo más que la suciedad visible: «Son los daños invisibles los que nos preocupan», explicaron. El microplástico, los sedimentos contaminados y los restos de aceite amenazan a los erizos de mar, a los peces y a los prados de Posidonia oceanica —hábitats que en días como este podemos defender, al menos en parte.

¿Qué pasará con el barco?
El hallazgo está siendo ahora revisado por el servicio de orden: ¿es chatarra o existe un reclamo legal por parte de algún propietario? Paralelamente, el resto del material se está gestionando a través del servicio de gestión de residuos municipal. La dirección del puerto anunció que planea organizar limpiezas como ésta con más regularidad e implicar aún más a las asociaciones locales. Un puerto pequeño, una responsabilidad mayor, ese fue el mensaje.

La mañana fue templada y el viento escaso —las mejores condiciones para una limpieza que se pareció más a la ayuda vecinal que a un espectáculo mediático. Transeúntes grababan con el móvil, residentes mayores contaban historias de tempestades pasadas y jóvenes colaboraban en la carga. Entre el traqueteo de la grúa y el ocasional rugido de un motor de barco, surgió algo confiable: comunidad.

No fue un momento de Hollywood, más bien lo contrario: no hubo un clímax dramático, sino un esfuerzo práctico y poco espectacular. Y, sin embargo, el puerto respiró un poco mejor ese día. Para Puerto Portals significa, concretamente: dársenas más limpias, fauna preservada y un ejemplo de cómo vecinos y autoridades pueden mover cosas juntos. Una frase que en el espigón se escuchará más a menudo: si nos unimos, la isla queda un poco más bonita.

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