Demasiadas piscinas, muy poca agua: por qué los municipios de Mallorca deben actuar ahora

Demasiadas piscinas, muy poca agua: por qué los municipios de Mallorca deben actuar ahora

Demasiadas piscinas, muy poca agua: por qué los municipios de Mallorca deben actuar ahora

En nueve años se han construido 10.680 nuevas piscinas en Mallorca. Lo que parece lujo es un problema de crecimiento para el agua, el paisaje y las arcas municipales. ¿Quién decide — y quién paga el precio?

Demasiadas piscinas, muy poca agua: por qué los municipios de Mallorca deben actuar ahora

Pregunta central: ¿Hasta cuándo puede cada municipio seguir decidiendo por sí solo si se permite construir una nueva piscina, cuando al final el agua pertenece a todos?

Si uno pasea por el Passeig Marítim en una calurosa tarde de septiembre, oye cortadoras de césped, el zumbido de los aires acondicionados y en algún lugar el chapoteo de una piscina privada. Niños jugando. En los pequeños jardines brotan aspersores automáticos. La escena es familiar, casi natural. Pero las cifras que ahora circulan suenan diferente: en los últimos nueve años se han añadido 10.680 nuevas piscinas, es decir, 23 por semana. Sumando todas, las activistas hablan de más de 73.000 piscinas en la isla, como se refleja en reportajes sobre cómo Por qué una piscina en Palma de repente encarece cientos de miles.

El problema no se puede despachar con estética o gustos personales. Cada piscina ocupa terreno, consume materiales para su instalación y construcción, en muchos casos agua potable, y pierde constantemente agua por evaporación. En veranos calurosos, cuando la escasez de agua se hace más evidente, esto se nota especialmente: las terrazas con piscinas brillan, mientras que en otro lugar se restringen los pozos, tal como recoge el informe Mallorca en escasez de agua: Pozos vacíos, reglas más estrictas. En muchos municipios aumenta la proporción de agua potable procedente de desaladoras; técnicamente es posible, pero caro y muy intensivo en energía. De hecho, Alarma de agua en Mallorca: siete municipios limitan el grifo.

¿Por qué, entonces, se siguen concediendo permisos? La respuesta no está solo en la comodidad personal. Los ayuntamientos se financian en gran parte con licencias de obra y las urbanizaciones generan ingresos fiscales a largo plazo. Si el vecino consigue permiso, al alcalde le cuesta negarse. Se suma la presión política: quien busca votos duda en bloquear proyectos que a primera vista prometen ingresos y empleo.

En el debate público falta una calibración fría de los costes: ¿quién paga los costes adicionales de operación de la desalación, quién asume la factura ecológica de reservas de agua perdidas y suelos impermeabilizados? Falta transparencia sobre el consumo real de agua de las piscinas privadas, un inventario central y normas de alcance insular que eviten distorsiones competitivas entre municipios; por ejemplo, hay recientes ejemplos de cómo siete municipios de Mallorca endurecen las restricciones.

Otro punto ciego: la justicia social. Una piscina comunitaria en una urbanización carga menos la red que cientos de pequeñas piscinas privadas en zonas periféricas. Sin embargo, las piscinas individuales se tratan con frecuencia como un asunto privado, no como un recurso de relevancia pública.

Qué hacer concretamente: primero, un registro obligatorio de piscinas a nivel balear, para saber dónde y cuánta agua está comprometida. Sin datos, cualquier política será fragmentaria. Segundo, reglas de autorización que exijan presupuestos hídricos: para cada piscina nueva debe demostrarse cómo se ahorrará o compensará agua, por ejemplo mediante captación de lluvia, uso de aguas grises para riego o renuncia a extensas zonas de césped.

Tercero, incentivos fiscales o tasas: las piscinas pequeñas en parcelas estrechas podrían gravarse más, mientras se fomenta la creación de piscinas de uso comunitario. Así se reduce el consumo de suelo y se promueve la equidad social. Cuarto, requisitos técnicos obligatorios: cubiertas para piscinas, filtros eficientes, limitadores automáticos de rellenado y obligación de inspección anual de estanqueidad para reducir evaporación y pérdidas.

Quinto: un marco regional. Mientras cada municipio decida por su cuenta, surgirán proliferaciones desordenadas. Un reglamento insular crearía condiciones iguales y aliviaría a los alcaldes: así podrían defender normas más estrictas sin arriesgar la acusación de perjudicar a su municipio.

Y sí: el desarrollo de las energías renovables junto con proyectos selectivos de desalación debe entrar en la agenda. Pero eso no puede ser carta blanca para seguir consumiendo suelo y agua potable sin freno. La técnica es parte de la solución, no toda la solución; al mismo tiempo hay propuestas de financiación como 54 millones para los municipios de Mallorca: plan para infraestructura, agua y energía que deben considerarse con sentido crítico. Quien apueste por grandes desaladoras debe calcular con honestidad: demanda eléctrica, coste por metro cúbico y huella ecológica.

En la calle se ve así: una mujer mayor en Coll d’en Rabassa riega su pequeño jardín con una manguera, mientras enfrente un edificio nuevo llena su piscina comunitaria. La mujer paga el precio de forma indirecta, en forma de pozos más restringidos y precios más altos del agua potable. Quien lo observa debería preguntarse: ¿mi municipio va a seguir permitiendo que cada uno construya su mini-piscina, o vamos a establecer prioridades?

Una conclusión contundente: la competencia decisoria sobre las piscinas ya no es una política local inofensiva. Determina cuán escaso será el agua dentro de diez años y quién pagará la cuenta. Los municipios pueden actuar con rapidez: registro de piscinas, comprobación de presupuestos hídricos, estándares técnicos mínimos y un reglamento insular. Quien no haga nada asumirá la responsabilidad por el aumento de costes y paisajes resecos. Quien aspire a ser elegido debería explicar cómo pretende repartir esa responsabilidad, no solo cuántas licencias de obra ha otorgado.

Preguntas frecuentes

¿Por qué en Mallorca se habla de demasiadas piscinas y muy poca agua, y qué riesgos implica para el suministro?

La isla alberga un gran número de piscinas privadas que consumen agua potable y requieren infraestructuras para su construcción. A la evaporación se suma que la desalación, cuando se emplea, es cara y consume mucha energía. Sin una gestión clara, la escasez puede afectar pozos y tarifas, especialmente en verano.

¿Qué deben considerar los ayuntamientos de Mallorca al permitir una nueva piscina en su municipio?

Deben valorar el coste hídrico y el impacto en la red, no solo la ganancia municipal. Requieren transparencia sobre consumo real y presupuestos de agua, y considerar medidas como captación de lluvia o uso de aguas grises. También debe haber vigilancia para evitar distorsiones entre municipios.

¿Qué medidas prácticas se proponen para gestionar el agua de piscinas en Mallorca?

Se propone un registro balear de piscinas, reglas de autorización con presupuestos hídricos, y incentivos para piscinas comunitarias. También se mencionan requisitos técnicos como cubiertas, filtros eficientes, limitadores de rellenado e inspección de estanqueidad.

¿Qué papel tendría un reglamento insular en Mallorca para las piscinas?

Un reglamento insular establecería normas uniformes, evitando proliferación desordenada y permitiendo defender normas más estrictas sin perjudicar a un municipio. También facilita un marco claro para permisos y costes.

¿Qué beneficios tiene fomentar piscinas de uso comunitario frente a múltiples piscinas privadas en Mallorca?

Las piscinas comunitarias consumen menos suelo y pueden compartir infraestructuras, reduciendo la demanda de agua y mejorando la equidad.

¿Qué aspectos ecológicos y sociales deben considerarse al planificar piscinas en Mallorca?

Se deben valorar costos de operación de desalación, pérdidas por evaporación y la impermeabilización de suelos. Las piscinas privadas pueden cargar más la red en zonas periféricas y generar desigualdad social.

¿Cuál es la mejor época para visitar Mallorca si buscas clima agradable y evitar un uso extremo de recursos hídricos?

Los veranos son muy cálidos, por lo que muchos optan por primavera u otoño para disfrutar del clima sin la mayor presión por el consumo de agua. En Mallorca, estas temporadas suelen ser agradables para explorar.

¿Qué acciones prácticas pueden tomar residentes y visitantes para reducir el consumo de agua en Mallorca?

Se recomienda usar cubiertas para piscinas y filtros eficientes, limitar el rellenado automático y hacer inspecciones periódicas para evitar pérdidas. Aprovechar captación de lluvia y el uso de aguas grises para riego, además de evaluar opciones de piscina comunitaria, puede ayudar a reducir el consumo.

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