Fachada y acceso del antiguo cine Metropolitan en Pere Garau, Palma

Del Metropolitan al centro vecinal: a examen los planes de Palma para Pere Garau

El ayuntamiento de Palma quiere convertir el antiguo cine Metropolitan en Pere Garau en un centro ciudadano multiservicios de unos 7.000 m². Oportunidades, costes y preguntas abiertas: una mirada analítica local.

Un cine se convierte en una esperanza para la vida cotidiana — pero ¿a qué precio?

El oscuro vestíbulo, que durante mucho tiempo fue como un diente vacío en la hilera de edificios junto al mercado de Pere Garau, debe recibir una nueva función. El ayuntamiento compra el antiguo Metropolitan y planea allí un centro ciudadano multiservicios con aproximadamente 7.000 metros cuadrados de superficie útil. Los datos básicos suenan atractivos: centro de salud, atención infantil, biblioteca, espacios para personas mayores y una comisaría. Marco de costes: alrededor de 17 millones de euros. Inicio de obras: previsto para 2026. Así lo resume Del cine a centro de barrio: Lo que Pere Garau realmente necesita.

Pregunta clave: ¿cómo se conecta la cultura de la memoria con la utilidad diaria?

Esta es la cuestión central que en las decisiones más técnicas del ayuntamiento aún queda por abordarse. Para muchas vecinas y vecinos el Metropolitan forma parte de sus recuerdos de programas nocturnos, carteles de películas y palomitas ocasionales. Al mismo tiempo se enfrentan a problemas prácticos: servicios dispersos, elevados costes anuales de alquiler para servicios municipales y recorridos largos. ¿Puede una remodelación hacer ambas cosas: respetar el pasado y ofrecer un centro eficiente y accesible para el día a día?

Lo que hasta ahora se ha discutido poco

Públicamente se ha hablado sobre todo de superficies y cifras de coste. Se presta menos atención a preguntas como los costes de funcionamiento tras la finalización, la eficiencia energética, el mantenimiento a largo plazo del edificio o los modelos concretos de gestión: ¿será el propio ayuntamiento el gestor, habrá alianzas con ONG o entidades sociales? ¿Y cómo influirán una comisaría y un aparcamiento subterráneo en la atmósfera del barrio, que hasta ahora vive del bullicio del mercado y el murmullo de las voces, sin estar dominado por la presencia policial?

Tampoco se han analizado suficientemente los efectos en el tráfico: más servicios significan más afluencia — ello puede sobrecargar las estrechas calles secundarias. A última hora de la tarde, cuando los comerciantes del mercado recogen sus puestos y los coches pitan, se aprecia rápidamente lo apretado que está todo aquí. Para información práctica sobre cortes y desvíos en la ciudad véase Palma el fin de semana: cortes, desvíos y lo que deben saber los vecinos.

Oportunidades concretas — y cómo aprovecharlas

Un centro central y multidisciplinar puede aportar mucho: recorridos más cortos para personas mayores, servicios de salud y sociales coordinados, espacios para iniciativas vecinales. Para asegurar estas oportunidades propongo pasos concretos:

1. Proceso de planificación participativa: talleres ciudadanos antes de decisiones vinculantes sobre el diseño. Esto genera aceptación y saca a la luz deseos locales de uso — desde una sala polivalente flexible hasta un jardín comunitario en la azotea.

2. Transparencia en el modelo de gestión y financiación: una combinación de gestión municipal, alquileres para asociaciones sociales y presupuestos claros de mantenimiento reduce las sorpresas en los costes posteriores.

3. Conservación en lugar de reconstrucción integral: la fachada del Metropolitan es un elemento identitario. Integrar partes de ella de forma inteligente genera simpatía — y preserva la memoria cultural. Hay además un debate local sobre la protección del patrimonio, como se recoge en Luces de Navidad en julio: debate sobre la decoración y la protección del patrimonio en Pere Garau.

4. Sostenibilidad y reducción de costes operativos: paneles solares, reutilización de agua de lluvia, instalaciones eficientes y una distribución flexible de los espacios reducen los gastos a largo plazo.

Riesgos y puntos abiertos

17 millones es una cifra importante. Queda por ver si la suma será suficiente, si surgirán costes adicionales por mejoras técnicas, descontaminación del suelo o requisitos inesperados de accesibilidad. También está en el aire la duda de si la comisaría se percibirá como un signo visible de seguridad interior — o como un factor que perturba la vida vecinal y el uso cívico del espacio. Esto contrasta con proyectos de mayor envergadura como Palma planea la reordenación alrededor del edificio Gesa – reforma con interrogantes, que muestran distintos niveles de inversión y debate público.

Hacia dónde debería orientarse el proyecto

Si Palma toma en serio la remodelación, hace falta más que un concurso para estudios de arquitectura: un plan claro de participación, mecanismos transparentes de control de costes y una estrategia de uso que fomente las iniciativas locales. Un enfoque por fases — primero poner en funcionamiento el módulo A y luego el B — podría ayudar a generar beneficios tempranos y evitar errores, en lugar de confiar únicamente en un concurso de ideas para el área Gesa como única vía.

La semana pasada estuve en la plaza, escuché a las vendedoras del mercado, sus risas y el ruido de las cajas. Una vendedora dijo: "Por fin, algo para nosotras." Eso es una buena señal. Pero sólo el apoyo no basta. Si Palma planifica ahora con sensatez, la antigua sala de cine puede convertirse en un lugar que honre la memoria y aporte un valor real a Pere Garau. Si no, quedará como otro proyecto urbano con una bonita promesa y duras realidades detrás del telón.

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